Un Flash Informátivo

El fin de semana del Encuentro Matrimonial Mundial, es una oportunidad que se regalan los esposos

que desean un matrimonio mejor. Si deseas asistir al próximo fin de semana acude a la noche de

información el viernes 2 de marzo 2012 en las criptas de la Parroquia de San Pio X. Angela Peralta,

col. León Moderno. fecha del fin de semana 25, 26 y 27 de mayo del 2012


Encuesta de la Semana

¿Crees que el matrimonio es para ser feliz?
 

Arquidiócesis de León

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Miércoles de Ceniza •PDF• •Imprimir• •E-mail•
•Escrito por Comunicacion León•   
••Miércoles•, 22 de •Febrero• de 2012 10:51•

Debemos creer en el Evangelio, no solamente diciendo que "estamos de

acuerdo" con lo que dice el Evangelio,sino con un compromiso

para toda la vida. ¿Como empleare este tiempo de cuaresma para ver si

vivo conforme a lo que creo?

En la misa de este día se bendice y se impone la ceniza hecha de ramas de olivo o de otros arboles,

bendecidas el domingo de ramos del año anterior.

Evangelio Día 22 de febrero del 2012

Enviado por ComunicacionNac el Mié, 22/02/2012 - 04:46.
Mateo 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar
sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean.
De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen
los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres.
Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú des
limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu
limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les
gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que
los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en
cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante
tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te
recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que
descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están
ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio,
cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la
gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre,
que ve lo secreto, te recompensará".
Reflexión
Al iniciar la cuaresma, la Iglesia nos presenta en este evangelio las tres
prácticas que están a la base de la vida y la espiritualidad cristiana:
el ayuno, la oración y la ayuda a los necesitados. Éstas, si verdaderamente
queremos que nos sirvan para alcanzar, o al menos para crecer en la
santidad, deben de tener la característica de "hacerse en secreto"; es decir,
es algo entre Dios y yo. El cristiano debe tener, de manera ordinaria,
integrados estos ejercicios en su vida. Sin embargo, la cuaresma, como
tiempo particular de gracia para profundizar en nuestra conversión, se nos
propone como un espacio en nuestra vida para "reforzar" y consolidar
nuestra espiritualidad.
Por ello, si de ordinario oras 15 minutos, la cuaresma será una oportunidad
para aumentar tu oración a 25 ó 30 minutos; si de ordinario acostumbras ir
a misa sólo los domingos, la cuaresma pudiera ser una buena oportunidad
para ir al menos una vez más en la semana; si yo acostumbro convivir con
mi familia una vez a la semana, pues podría ser la oportunidad para hacerlo
al menos una vez más.
Utilicemos esta cuaresma para llegar a la Pascua con cambios concretos en
nuestra vida, humana y espiritual, que sean signo del poder del resucitado
en nosotros, motivo por el cual estaremos de fiesta.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro
•Última actualización el ••Miércoles•, 22 de •Febrero• de 2012 11:27••
 
7° Domingo Ordinario Ciclo B •PDF• •Imprimir• •E-mail•
•Escrito por Comunicacion León•   
••Sábado•, 18 de •Febrero• de 2012 21:50•
Viernes, 17 de Febrero de 2012 13:23 Escrito por Pbro. Lic. Jorge Raúl Villegas Chávez

1ª Lectura (Is 43, 18-19. 21-22. 24-25)

Lectura del libro del profeta Isaías.

Esto dice el Señor: ”No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo; yo voy a

realizar algo nuevo. Ya está brotando. ¿No lo notan? Voy a abrir caminos en el

desierto y haré que corran los ríos en la tierra árida. Entonces el pueblo que

me he formado proclamará mis alabanzas. Pero tú, Jacob, no me has invocado;

no te has esforzado por servirme, Israel, sino que pusiste sobre mí la carga de

tus pecados y me cansaste con tus iniquidades. Si he borrado tus crímenes y

no he querido acordarme de tus pecados, ha sido únicamente por amor de mí

mismo”. Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.



Salmo responsorial ( 40)

R. Sáname, Señor, pues he pecado contra ti. .

 

L. Dichoso el que cuida de los pobres; en los momentos difíciles lo librará el

Señor. Él lo cuidará y defenderá su vida, hará que viva feliz sobre la tierra y no

lo entregará al odio de sus enemigos. El Señor lo confortará en el lecho del

dolor y calmará sus sufrimientos . /R.


L. Apiádate de mí, Señor, te lo suplico; sáname, pues he pecado contra ti,

Hazme recobrar la salud y vivir en tu amistad toda mi vida. Bendito sea el

Señor, Dios de Israel, ahora y siempre . /R.



2ª Lectura (
2Co l, 18-22)

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintio



Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue

primero “sí” y luego “no”. Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo

y yo les hemos anunciado, no fue primero ”sí” y luego “no”. Todo él es un “sí”.

En él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por él podemos

responder “Amén” a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en

Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el

Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir .

Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.



Aclamación antes del Evangelio (
Lc 4, 18)

R. Aleluya, aleluya.- El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la

buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos. R. Aleluya.

 


Evangelio (
Mc 2, 1-12)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos


A. Gloria a ti, Señor.


Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y

muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta.

Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico,

que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús

por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba

Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla. Viendo Jesús

la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico; “Hijo, tus pecados te

quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban ahí sentados

comenzaron a pensar: “¿Por qué habla ése así? Eso es una blasfemia.

¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?” Conociendo

Jesús lo que estaban pensando, les dijo; “¿Por qué piensan así?

¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’

o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa?’ Pues para que

sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los

pecados -le dijo al paralítico-: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla

y vete a tu casa”. El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y

salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria

a Dios, diciendo; “¡Nunca habíamos visto cosa igual!”. Palabra del Señor.

A. Gloria a ti Señor Jesús.

 


Reflexión

En el texto evangélico de este Domingo es interesante notar la “popularidad”

que va adquiriendo el Señor entre la gente. Son tantos los que acuden a Él

que no queda lugar disponible ni en la casa ni en el frente de la casa. En medio

de la enseñanza del Maestro traen a un paralítico entre cuatro personas y, para

poder acercarlo a Jesús, hacen un agujero en el techo y de allí lo bajan

acostado en su camilla. Aparecen dos detalles interesantes que van a marcar

el núcleo de todo el relato:


  • · En primer lugar Jesús percibe la “gran confianza”, literalmente “la fe”
  • de “aquellos hombres”, refiriéndose a los cuatro “camilleros” y al
  • hombre enfermo.

  • · En segundo lugar le dice al paralítico que sus pecados son perdonados
  • cuando en realidad nadie le dijo que el enfermo necesitaba perdón.
  • Y cuando Jesús lo llama “amigo” aparece la reacción de los maestros
  • de la ley que “piensan” (pero no dicen nada) que Jesús está cometiendo
  • una blasfemia dado que solo Dios puede perdonar los pecados.
  • Lo cual es absolutamente cierto…

Jesús en un gesto soberano y divino (solo Dios conoce los pensamientos

de los hombres), desnuda las elucubraciones de los maestros de la Ley y se

planta con autoridad dejando en claro que Él tiene autoridad aquí en la tierra

para perdonar los pecados. Esta afirmación es la central de todo el relato.

Notemos que Jesús se autodenomina “Hijo del hombre”, es un título

cristológico que ya expresa de por sí la divinidad de Jesús.


Jesús se dirige de nuevo al paralítico ratificando su acción pero haciéndolo

con las nuevas palabras: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.

El enfermo es sanado ante la vista de todos los presentes. Todos se quedan

admirados y alaban a Dios por lo que han visto. En este texto Jesús centra su

misión en lo más importante que viene a traer: vencer el pecado con el

perdón. El mal más grave no está en la enfermedad en sí, sino en el pecado

que daña y destruye el corazón del hombre. La “gran” buena noticia que nos

hace gustar este evangelio es que Jesús es Dios y tiene el poder de perdonar

los pecados no sólo en “el cielo” sino aquí en la tierra.


Y yo, ¿Tengo una fe-confianza en Jesús tan grande como la de estas cuatro

personas y el paralítico? Esta semana: anímate a ser parte de la “gente” que

quiere estar cerca de Jesús.

•Última actualización el ••Sábado•, 18 de •Febrero• de 2012 22:43••
 
5° Domingo Ordinario Ciclo B •PDF• •Imprimir• •E-mail•
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••Viernes•, 03 de •Febrero• de 2012 22:22•

5to. Domingo Ordinario B

Miércoles, 01 de Febrero de 2012 13:19 Escrito por Pbro. Lic. Jorge Raúl Villegas Chávez

1ª Lectura (Job 7, 1-4,6-7)


Lectura del libro del profeta Job.

En aquel día, Job tomó la palabra y dijo:" La vida del hombre en la tierra es

vida de soldado y sus días, como día de un jornalero. Como el esclavo

suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario,

así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado

noches de dolor. Al acostarme, pienso: `Cuándo será de día?´ La noche se

alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece. Mis días corren más

aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor,

que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

 

 


Salmo responsorial (146)



R.
Alabemos al Señor, nuestro Dios. Aleluya.


L. Alabemos al Señor nuestro Dios, porque es hermoso y justo el alabarlo.

El Señor ha reconstruido a Jerusalén y a los dispersos de Israel

los ha reunido. /R.


L. El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas, tiende su

mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados. /R.


L. El puede contar el número de estrellas y llama a cada uno por su nombre.

Grande es nuestro Dios, todo lo puede; su sabiduría no tiene límites. /R.



2ª Lectura (
1Co 9, 16-19,22-23)

Lectura de la
Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios

Hermanos: No tengo porque presumir de predicar el Evangelio, puesto que

ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera

por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha

confiado una misión. Entonces, ¿en que consiste mi recompensa? Consiste

en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a

vivir de la predicación. Aunque no estoy sujeto a nadie me he convertido en

esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para

ganar a los débiles. Me hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo

lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes .

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.



Aclamación antes del Evangelio (
Mt 8, 17)

R. Aleluya, aleluya.- Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con

nuestros dolores. R. Aleluya.



Evangelio (
Mc 1, 29-39)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos


A. Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga fue con Santiago y Juan a casa

de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y en

seguida le avisaron a Jesús. El se le acercó y tomándola de la mano, la levantó.

En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer,

cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del

demonio, y todos el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos

enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios, pero no dejó

que los demonios hablaran, porque sabían quien era El. De madrugada,

cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un

lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a

buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos te andan buscando". El les dijo:

"Vamos a los pueblos cercanos a predicar el Evangelio, pues para eso

he venido". Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y

expulsando a los demonios. Palabra del Señor. A. Gloria a ti Señor Jesús.

 


REFLEXIÓN

Este domingo, Jesús actúa, se presenta como liberador de todos los males.

En este sentido el Reino de los cielos se hace presente en la medida que el

sufrimiento humano es vencido. Por eso Jesús cura y levanta, sana e integra.

Toma de la mano a la suegra de Pedro y la levanta. Ella sale de la cama y,

dice el Evangelio, que se puso a servirles. Es decir, entró de nuevo en el río

de la vida, pero ya no centrada en sus propias necesidades y dolores sino

en las necesidades de los demás. Es todo un signo de lo que significa para

el seguidor de Jesús disfrutar de la vida en el Reino de los cielos: la vida

se vive en solidaridad, en fraternidad, en cercanía con los demás, en amor y

cariño. No me sitúo en el centro sino que me pongo al servicio. Y así vivo.

Eso es vivir. Se cumple así la voluntad original de Dios: vivir en fraternidad,

vivir al máximo, vivir disfrutando, vivir con los demás, vivir promoviendo la

vida. ¡Qué mejor forma de promoverla que servir a las necesidades de mis

hermanos y hermanas!


Para Jesús su misión evangelizadora, anunciar la buena nueva del Reino, es

el centro de su vida. Hay que orar sí pero, ante la insistencia de sus

discípulos, deja la oración y vuelve al camino, a recorrer Galilea “predicando

en las sinagogas y expulsando los demonios”.


Existen muchos bautizados que viven su catolicismo de una forma

“muy privada”. Eso no quiere Jesús de sus discípulos. Quiere que lo

que hemos recibido lo proclamemos por todas partes, hasta el fin del

mundo.


Por eso conviene que los discípulos de Jesús seamos gente que disfruta de

la vida. De la mano con nuestros hermanos y hermanas integramos,

acogemos, sanamos, reconciliamos, y construimos juntos el Reino. Con gozo

y alegría porque esta vida es el gran regalo que Dios nos ha hecho y él mismo

nos ha prometido que la llevará a su plenitud.


Esta semana: ¡proclama a Jesús con tu vida de caridad! Venzamos el mal a

fuerza de bien.

•Última actualización el ••Viernes•, 03 de •Febrero• de 2012 22:54••
 
6°Domingo Ordinario Ciclo B •PDF• •Imprimir• •E-mail•
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••Sábado•, 11 de •Febrero• de 2012 09:44•
Jueves, 09 de Febrero de 2012 10:37 Escrito por Pbro. Lic. Jorge Raúl Villegas Chávez
1ª Lectura (Lev 13, 1-2. 44-46)

Lectura del libro del Levítico.
El Señor dijo a Moisés y a Aaron: "Cuando alguno tenga en su carne una o

varias manchas escamosas o una mancha blanca y brillante, síntomas de la

lepra, será llevado ante el sacerdote Aaron o ante cualquiera de sus hijos

sacerdotes. Se trata de un leproso, y el sacerdote lo declarará impuro. El que

haya sido declarado enfermo de lepra, traerá la ropa descosida, la cabeza

cubierta, se cubrirá la boca e irá gritando: '¡Estoy contaminado! ¡Soy impuro!'.

Mientras le dure la lepra seguirá impuro y vivirá solo, fuera del campamento!".

Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.



 

Salmo responsorial (31)

R. Perdona Señor nuestros pecados.


L. Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado, dichoso aquel

en el que Dios no encuentra delito ni engaño. /R.


L. Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te confesé, Señor,

mi gran delito y Tú me has perdonado. /R.


L. Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos, y todos los hombres

de corazón sincero canten de gozo. /R.



2ª Lectura (
1Co 10, 31-11,1)


Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los corintios

Hermanos: Todo lo que hagan ustedes, sea comer, o beber, o cualquier otra

cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. No den motivo de escándalo ni a los

judíos, ni a los paganos, ni a la comunidad cristiana. Por mi parte, yo procuro

dar gusto a todos en todo, sin buscar mi propio interés, sino el de los demás,

para que se salven. Sean pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo.

Palabra de Dios. A. Te alabamos, Señor.



Aclamación antes del Evangelio (Lc 7, 16)
R. Aleluya, aleluya.- Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha

visitado a su pueblo. R. Aleluya.



Evangelio (Mc 1, 40-45)


Lectura del santo Evangelio según San Marcos

A. Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas:

"Si tú quieres, puedes curarme". Jesús se compadeció de él, y extendiendo la

mano, lo tocó y le dijo: "¡Sí, quiero: Sana!". Inmediatamente se le quitó la

lepra y quedó limpio. Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: "No se lo

cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece

por tu purificación lo prescrito por Moisés". Pero aquel hombre comenzó a

divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la

ciudad, sino que se quedaba fuera en lugares solitarios, a donde acudían a El

de todas partes. Palabra del Señor. A. Gloria a ti Señor Jesús.

 

REFLEXIÓN

No hay duda de que nadie en su sano juicio diría hoy que un enfermo

es un marginado, un impuro que no merece en absoluto la atención de nadie.

Hoy todos, gobiernos, partidos políticos, asociaciones del más variado signo,

defienden que la persona enferma necesita la atención de la sociedad pero

siempre manteniendo todos sus derechos intactos. Hay que tratar a la persona

enferma con el debido cuidado –especialmente en el caso de que la

enfermedad sea contagiosa– pero nada más.


En las lecturas de este domingo se habla de una enfermedad, la lepra, que

en el tiempo de Jesús era considerada algo más que una enfermedad. La lepra

en la práctica, cualquier enfermedad grave de la piel en la época– suponía

ser socialmente impuro y tenía como consecuencia la marginación, la exclusión

social. La persona leprosa era maldita y perdía sus derechos sociales. Como

dice el libro del Levítico, “mientras le dure la afección, seguirá impuro;

vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento”.



Sigue habiendo marginados


Hemos mejorado mucho en estos años. Ha cambiado la consideración que nos

merece la enfermedad. ¿Ha cambiado de verdad? Habría que pasar de la teoría

a la práctica social. ¿No sigue suponiendo una cierta marginación social la

enfermedad mental? ¿Y qué podríamos decir del sida? ¿No sigue existiendo el

racismo?

No se trata sólo de la enfermedad. Hay otras “condiciones” sociales de la

persona que la condenan a una situación de marginación, que le impiden

desarrollarse como hijo o hija de Dios, que le condenan a la exclusión, a

“tener su morada fuera del campamento”. Este mundo sigue,

desgraciadamente, sin ser la casa de todos. Se sigue discriminando a las

personas por razón de su sexo o tendencia sexual, de su nacionalidad, de

su raza, de su cultura, de su edad, de su origen social...

Y podríamos seguir porque una de las cosas que nos gusta más a las

personas es poner barreras, marcar límites, señalar fronteras y decir

“aquí estamos los buenos, los de más allá son los malos, los que no tienen

derechos, los que no son como nosotros”. Y marginamos y dejamos fuera.

Llevados de los prejuicios contra lo que es diferente.


En el Evangelio de hoy se nos relata la curación milagrosa de un leproso.

Podemos leerlo como un milagro más de Jesús. Jesús era Hijo de Dios y tenía

el poder de hacer milagros. El milagro del Evangelio de hoy nos demostraría

una vez más sus poderes divinos. Pero el relato de este domingo nos dice

algo más. Porque el leproso no es un enfermo más. El leproso que se acerca a

Jesús es un marginado, es un expulsado de la sociedad. Tanto como lo puede

ser hoy un drogadicto, por ejemplo.



Tocar: una manera de salvar


Si Jesús representa la voluntad de Dios para nosotros, su encuentro con un

hombre leproso nos habla de cómo debe ser nuestra forma de relacionarnos

con los demás. Jesús no se deja llevar por los prejuicios. Hace el milagro y le

salva de su lepra. Le cura y, al hacerlo, le integra de nuevo en la sociedad.

Pero hace algo más. Porque Jesús no cura a distancia. Jesús no se sitúa del

lado de los buenos e invita al leproso, al curarle, a pasar la barrera que le

separaba. Jesús hace exactamente lo contrario. Jesús se acerca al leproso.

Jesús hace lo que no debería haber hecho nunca un rabí. Ese es el punto

central del relato: “extendió la mano y lo tocó”.


En ese momento Jesús deja la sociedad “buena” y se sitúa al otro lado de la

frontera. Se hace él mismo impuro. Eso era lo que significaba en aquel

mundo judío “tocar” a un leproso. Jesús, el Hijo de Dios, se hace marginal a sí

mismo para salvar a los marginados. No es de extrañar que el pueblo se

sorprendiese ante la forma de comportarse de Jesús, que acudiese a él de

todas partes. El Dios de Jesús era diferente, era nuevo, era distinto. Tocaba

y salvaba. No se encontraba en el Templo sino en los caminos, cerca de los

que sufrían, cerca de los oficialmente malos. Haciendo siempre presente el

amor y la misericordia del Padre.

A Dios se le sigue encontrando en nuestro mundo. Está más allá de las

fronteras, en los márgenes. Del lado de los que sufren, de los que son

excluidos y de los que se excluyen a sí mismos porque han perdido la

esperanza en la vida. Basta con que agucemos la vista y el oído para descubrir

esa presencia en los muchos hombres y mujeres que, a veces sin confesarse

siquiera como cristianos, manifiestan en esos lugares el amor de Dios Padre para

todos.


Una recomendación final:
no tengamos miedo a tocar lo diferente. No nos

dejemos llevar por los prejuicios. Extendamos la mano y toquemos, como

Jesús, y seremos testigos del amor de Dios que salva, reconcilia, cura y acoge.

•Última actualización el ••Sábado•, 11 de •Febrero• de 2012 10:10••
 
4° Domingo Ordinario ciclo B •PDF• •Imprimir• •E-mail•
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••Sábado•, 28 de •Enero• de 2012 22:52•
Viernes, 27 de Enero de 2012 14:26 Escrito por Pbro. Lic. Jorge Raúl Villegas Chávez

1ª Lectura (Dt 18, 15-20)


Lectura del libro del Deuteronomio


En aquellos días habló Moisés al pueblo diciendo: "El Señor Dios hará

surgir en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo.

A él lo escucharán. Eso es lo que pidieron al Señor, su Dios, cuando

estaban reunidos en el monte Horeb: "No queremos volver a oír la voz

del Señor nuestro Dios, ni volver a ver otra vez ese gran fuego; pues no

queremos morir". El Señor me respondió: "Está bien lo que han dicho. Yo

haré surgir en medio de sus hermanos un profeta como tú. Pondré mis

palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo, a quien no escuche las

palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Pero el

profeta que se atreva a decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado,

o hable en nombre de otros dioses, será reo de muerte.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.



Salmo responsorial (
94)

R.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

 


L. Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva.

Acerquémonos a El, llenos de júbilo, y démosle gracias. /R.


L. Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos

hizo, pues El es nuestro Dios y nosotros su pueblo, El es nuestro pastor y

nosotros sus ovejas. /R.


L. Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su corazón,

como el día de la rebelión en el desierto, cuando sus padres dudaron

de mí, aunque habían visto mis obras". /R.




2ª Lectura (
1Co 7, 32-35)

Lectura de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los corintios


Hermanos: Yo quisiera que ustedes vivieran sin preocupaciones. El hombre

soltero se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle; en cambio,

el hombre casado se preocupa de las cosas de esta vida y de como

agradarle a su esposa, y por eso tiene dividido el corazón. En la misma forma,

la mujer que ya no tiene marido y la soltera se preocupan de las cosas del

Señor y se pueden dedicar a él en cuerpo y alma. Por el contrario, la mujer

casada se preocupa de las cosas de esta vida y de cómo agradarle a su

esposo. Les digo todo esto para bien de ustedes. Se lo digo, no para

ponerles una trampa, sino para que puedan vivir constantemente y sin

distracciones en presencia del Señor, tal como conviene .

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.



Aclamación antes del Evangelio (
Mt 4, 16)


R. Aleluya, aleluya.-

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían

en tierra de sombras una luz resplandeció.

R. Aleluya.



Evangelio (
Mc 1, 21-28)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos


A. Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado fue a la

sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de

sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los

escribas. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu

inmundo, que se puso a gritar: "¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de

Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quien eres: el santo

de Dios" Jesús le ordenó:"¡Cállate y sal de él!" El espíritu inmundo

sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos

quedaron estupefactos y se preguntaban: "¿Qué es esto? ¿Qué nueva

doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los

espíritus inmundos y lo obedecen? ". Y muy pronto se extendió su fama

por toda Galilea. Palabra del Señor.

A. Gloria a ti Señor Jesús.


 

REFLEXIÓN

Esta ocasión, Jesús está en la sinagoga enseñando, en el lugar ordinario

de la proclamación de la Palabra de Dios. Allí su palabra resuena novedosa

y llena de autoridad de manera que los oyentes quedan asombrados de su

autoridad. Pero su sorpresa será mayor, al grado de quedar estupefactos,

cuando Jesús realiza un exorcismo. Según la mentalidad de aquella época,

los enfermos que padecían alguna anormalidad psíquica, eran vistos como

poseídos por el demonio o perturbados por espíritus impuros. La liberación

de una persona que sufría esta condición, implica eliminar una fuerza maligna

que lo dominaba desde dentro, permitiéndole recobrar su identidad y sus

normales relaciones familiares y sociales.


Indudablemente que vemos a Jesús con una autoridad única. Pero hay una

autoridad que viene del carisma y otra autoridad que viene del poder. El poder

se da o se quita por designación, por los votos, pero la autoridad moral se gana

a pulso, se merece y se goza. Este era el punto fuerte de Jesús. La autoridad

moral no se atribuye a poderes, habla hasta con el silencio. Este fue el estilo de

Jesús y debe ser el del cristiano y el de la Iglesia.


El comentario de la gente al ver la curación repite la reacción que se había

producido después de haberlo oído hablar, hay semejanza de reacción cuando

habla y cuando actúa, porque son las dos caras de la misma moneda; y es

que la predicación de Jesús está hecha de palabras y de obras; y los signos

son la mejor manera de autentificar la doctrina nueva que Jesús enseña de

parte de Dios.


En esta época en que las palabras tienen poco crédito, están gastadas en

promesas incumplidas, le gente es mucho más sensible al lenguaje del

testimonio, y esta es la mejor manera de hacer creíble el mensaje de Jesús

en e l mundo de hoy. También nosotros debemos sacar “los espíritus

inmundos” que hay en tanta gente y en nuestra sociedad.


Esta semana: revisemos nuestra coherencia en la vida de cada día, ¿tienes

autoridad moral para hablar? Que Dios nos conceda amarlo con todo el

corazón y con el mismo amor amar a nuestros prójimos (oración colecta).

•Última actualización el ••Sábado•, 28 de •Enero• de 2012 23:12••
 
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